Pinceladas sobre la seguridad: 3 consejos para usar un candado del mejor modo posible

Hoy empezamos una serie de artículos que nos acompañará, de forma intermitente, durante los próximos meses.
Se trata de consejos prácticos, en forma de “pinceladas”, finalizados a que los usuarios de productos de seguridad conozcan los modos más efectivos de aplicación y uso de estos productos.
De hecho, a menudo bastan pocas precauciones para evitar riesgos, algunos incluso potencialmente graves, relacionados con una instalación y/o un uso incorrecto.
Vamos a empezar hablando de los candados.

“Buenos días, quisiera un buen candado, por favor.”

La amplia gama disponible en el campo de las cerraduras puede llevarnos a la confusión, también por el hecho de que cuando entramos en una ferretería nos encontramos con candados de todas las formas y tamaños: cilíndricos y rectangulares, de arco largo, de latón o de acero, etc.

Si existen tantos productos diferentes es para poder responder mejor a las numerosas necesidades específicas. Puede suceder que la elección equivocada de un candado, así como un simple error cometido por descuido o falta de experiencia, puedan comprometer la función del mismo. Veamos los tres comportamientos que deben evitarse para garantizar la máxima seguridad de vuestro candado.

  1. Incluso el mejor candado pierde su eficacia si se ancla a  puntos de fijación que son más débiles que el propio candado. En este caso un posible ladrón atacará el punto de fijación, por lo que la presencia del candado es, simplemente, inútil.
  2. Un ejemplo de punto de fijación débil del candado (fotografía: flickr/Paul).

    Un ejemplo de punto de fijación débil del candado (fotografía: flickr/Paul).

    La regla general de todos los sistemas de seguridad, válida también para los candados, es que la resistencia global viene dada por la resistencia del eslabón más débil de la “cadena”, no por el más fuerte.
    Por lo tanto, una forma sencilla de aumentar la seguridad de un candado es mejorar la resistencia de sus puntos de fijación. Por este motivo los mejores productores de candados también proporcionan una amplia gama de accesorios de fijación, aptos para todo tipo de necesidad.

  3. Un buen punto de fijación no solo debe ser resistente a las posibles agresiones, sino que también debe integrarse del mejor modo posible con el candado, para reducir al mínimo el espacio libre que los maleantes aprovechan para forzar el candado con herramientas de descerrajamiento o de corte. El arco de un candado es el punto más crítico desde el punto de vista de la seguridad, por este motivo es aconsejable utilizar los candados de arco largo solo cuando realmente sea necesario.

  4. En la imagen podemos ver un clásico ejemplo de candado de arco largo utilizado de modo inapropiado. En este caso, debido al excesivo espacio libre entre el arco y el cuerpo del candado, sería muy fácil para un posible maleante atacar el arco con una cizalla o, aún más sencillo, con una simple palanca.
    Los candados de arco,  comparados con otros que tienen el cuerpo del mismo tamaño, son menos seguros que los correspondientes candados de arco estándar, porque dejan este último aún más al descubierto y porque la longitud del arco aumenta la eficacia de una palanca que un maleante podría usar para arrancarlo. Por lo tanto, deben usarse solo cuando los dos puntos de fijación están distantes entre sí y no permiten utilizar otros tipos de candado.

  5. El primer enemigo de un candado son los potenciales malhechores, pero, sobre todo si se utiliza en el exterior, no deben subestimarse la lluvia, la sal y el polvo, que a la larga pueden corroerlo, oxidarlo y bloquearlo hasta dejarlo inservible. Estas condiciones climáticas agresivas se verifican sobre todo cerca del mar, pero también las lluvias ácidas de la ciudad o las fluctuaciones de temperatura de la montaña pueden poner a prueba los candados comunes.


En este caso, para hacer frente a estos problemas en los catálogos figuran candados que, por lo general, se denominan “marinos”, porque tienen características que los hacen más resistentes a la humedad y a la salinidad del aire, especialmente cerca del mar.

Conclusiones

Por último, hay que recordar que para comprar un candado es aconsejable recurrir a la ayuda de un buen distribuidor, el cual sabrá sugerirle la mejor opción.

Lee también: cómo reconocer a primera vista un candado seguro y evitar compras equivocadas

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