Seguridad real frente a seguridad percibida

Recientemente hemos hablado de cómo proteger nuestra casa, con sistemas mecánicos y electrónicos; y también hemos ahondado en las características que un cilindro de alta seguridad debe tener y en otras medidas útiles para mejorar la protección ofrecida por los sistemas de cierre.

Hoy hablamos sobre el concepto de seguridad y también de estadística. ¿Cuál es la diferencia entre la seguridad real y la seguridad percibida?

Como se explica en el artículo Sudgestaid, con el paso del tiempo el término “seguridad” ha sufrido diferentes cambios semánticos, hasta que asumió un significado (sobre todo en la lengua italiana) referido a la seguridad de la persona en relación con la posibilidad de que sea amenazada por la criminalidad.
Gracias a la mejora de los métodos de encuesta, las estadísticas sobre el índice de criminalidad proporcionan una imagen bastante exacta de los delitos cometidos, a raíz de las denuncias de los ciudadanos o de las declaraciones de los agentes de policía.
Sin embargo también hay que tener en cuenta la tendencia de los últimos años, por diversas razones, a no denunciar los delitos sufridos. Este hecho comporta una mayor coherencia de los datos sobre los delitos más graves y, por lo tanto, más denunciados (tales como asesinatos o robos), mientras que los datos son más fragmentados en el tiempo y en el espacio por lo que se refiere a los llamados delitos “menores”, como robos y asaltos, que se denuncian con menos frecuencia.


La seguridad real está relacionada principalmente con el riesgo de ser víctima de delitos, que en la actualidad están registrados por numerosas estadísticas de fuentes autorizadas. De los datos analizados en el artículo se desprende una reducción de los delitos (homicidio y robos) y una relativa mejora de la seguridad real considerada a largo plazo.
Pero como ya hemos mencionado, no siempre los delitos considerados, erróneamente, “menores” son denunciados y, como ya vimos en un artículo anterior, el riesgo de sufrir delitos contra la propiedad es alto y muy variable en el territorio.

En cambio, cuando nos referimos a la seguridad percibida (es decir, a la sensación personal de ser potencialmente víctima de un delito), hay muchos factores que pueden incidir en los resultados. Las diferencias de género, edad y nivel de educación influyen en la percepción de la seguridad (o mejor dicho, de inseguridad), además de la ubicación en el territorio.
De hecho, las personas residentes en territorios con menor densidad de población, donde las relaciones con los vecinos son más estrechas y el control es mayor, se sienten más seguras que quien vive en áreas metropolitanas, donde por lo general el ritmo de vida es más frenético.

Fotografía: Marco Pugliese

Fotografía: Marco Pugliese

Conclusiones

Las estadísticas son importantes, ya que nos permiten ser conscientes de la realidad que nos rodea. Sin embargo, hay que recordar que los resultados de estos estudios ofrecen una representación de la realidad que no puede ser considerada cierta al 100 %, teniendo en cuenta los numerosos factores que pueden influir en la percepción de la realidad.
De todas maneras recomendamos, como siempre, mantenerse informados, gracias también a nuestro blog, sobre los comportamientos, las técnicas y los productos que ayudan a reducir los riesgos y que evitan en lo posible que se cometan delitos en nuestro perjuicio o en perjuicio de nuestras propiedades. Por otra parte, como decían T. Hobbes y F. Bacon: “El conocimiento es poder”, y en este caso el poder de protegerse.

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