Un garaje más seguro para tu bicicleta

¿Y si la bicicleta está aparcada en un garaje en vez de en la calle? La semana pasada nos despedimos formulando esta pregunta. La respuesta es sencilla: aparcar la bicicleta en el garaje es una buena idea, siempre y cuando la puerta sea suficientemente segura. ¿La vuestra lo es?

Aparcar la bicicleta en el garaje podría parecer a primera vista la solución más adecuada para protegerla. Lamentablemente esto no siempre es cierto. Así es, las cerraduras instaladas de origen en las puertas de los garajes no suelen ofrecer un nivel adecuado de seguridad. Las cerraduras estándar son poco resistentes al desgarro y al taladro, y no protegen adecuadamente la puerta contra las agresiones con golpe de martillo o el levantamiento con la palanca. Sin embargo, en muchos casos la principal causa de los robos que se llevan a cabo es la poca robustez de las puertas, que suelen ser de chapa muy delgada, por ejemplo de 0,6 mm o 0,8 mm de grosor.

A menudo, los artículos que se almacenan en los garajes, como por ejemplo las bicicletas de carrera, son incluso más valiosos que otros muchos bienes que se guardan en casa, y los maleantes son conscientes de ello.

Por esta razón, siempre es conveniente tomar precauciones de seguridad adecuadas, sobre todo para reforzar la puerta del garaje. Veamos cómo.

Hay varias soluciones para reemplazar una cerradura de serie por un sistema de cierre más seguro. A continuación os explicamos tres soluciones posibles.

  • La primera es montar una cerradura acorazada, como la Viro 8217, de forma que el lado exterior de la cerradura esté protegido (con placas de acero de varios milímetros de grosor) contra las agresiones de fuerza bruta, mientras que el cilindro queda protegido por una coraza contra el desgarro y el taladro.
  • La segunda alternativa es comprar cerraduras acorazables (por ejemplo, los artículos Viro de la serie 1.8234 y
    1.8252) que ofrecen múltiples puntos de cierre. De esta manera se distribuye el esfuerzo cuando se realiza una agresión con golpes de martillo o un intento de levantamiento en varios puntos, y se contrarresta la acción de la palanca en todos los lados. También se puede alcanzar un buen nivel de seguridad en el cilindro acorazando la cerradura, por ejemplo con el escudo de seguridad artículo 806.

    El escudo de seguridad ofrece protección contra el desgarro y el taladro, mientras que las placas de protección, que se suministran con el escudo de seguridad, cubren los agujeros preexistentes (que quedan al descubierto cuando se retiran las plaquitas exteriores de plástico) y también contribuyen a proteger la cerradura.
  • Por último, un tercer método que hace aún más eficaz el uso de una cerradura blindada, es instalar accesorios adicionales para mejorar la seguridad general de la puerta basculante y el sistema de cierre ya instalado.
    Resumimos las principales soluciones posibles:

– Aplicar por la parte interior una placa de protección de acero cementado, templado y zincado para evitar que la chapa de la puerta pueda perforarse con una broca de corona. Como vimos en el vídeo y en el artículo anterior, los ladrones suelen realizar un agujero en la chapa metálica para enganchar o aferrar el mando que abre la puerta desde el interior e intentar así desbloquear la cerradura.

– Instalar una tranca de refuerzo horizontal en la parte inferior de la puerta basculante, de esta manera se contrarrestan las fuerzas generadas con largas palancas con el propósito de doblar los lados de la puerta.

– Utilizar un grupo de fijación, como el “Nuovo Condor” y el específico accesorio para aplicaciones en puertas basculantes, para garantizar un anclaje adicional al suelo que impida el levantamiento forzado de la puerta del garaje.

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