Alarma electrónica efectiva, ¿cómo lograrlo? – 2ª parte

Como vimos en el primer post de esta serie dedicada a los sistemas de alarma electrónicos, es esencial seleccionar con cuidado y criterio todos los componentes del sistema para que el mismo sea eficaz.

Después de presentar las características que deben tenerse en cuenta a la hora de elegir una sirena, ahora hablaremos de otro elemento esencial: los sensores.

La función de los sensores es detectar movimientos extraños dentro del espacio en el que están instalados, de manera que se active la sirena de alarma si se produce una intrusión.

Los sensores

Los sensores colocados en los puntos de acceso externos (por ejemplo, conectados a la apertura de puertas y ventanas) generalmente se denominan “perimetrales” y suelen ser sensores magnéticos que, al separarse cuando se abre el acceso, disparan la alarma.

Sensor magnético perimetral aplicado a una ventana.

Sensor magnético perimetral aplicado a una ventana.

Los sensores destinados a controlar los puntos de acceso en interiores se denominan “volumétricos”, y actualmente en el mercado hay de 3 tipos:

  • Infrarrojos
  • Radar
  • De doble tecnología, es decir, los que utilizan tanto los infrarrojos como el radar.

Un buen sistema de alarma debe utilizar simultáneamente sensores con diferentes tecnologías, que deberán elegirse atentamente caso por caso dependiendo de la función que han de desempeñar.

Por ejemplo, los sensores con tecnología radar funcionan incluso si están cubiertos, por lo que cuando se instalan pueden ocultarse fácilmente a la vista de los ladrones. Su función es detectar los movimientos y, dado que pueden “ver” a través de los materiales, el riesgo es que generen falsas alarmas al detectar movimientos procedentes del exterior. Otra posible causa de falsas alarmas puede ser el movimiento de insectos y animales domésticos que pasan delante del sensor. Para evitar estos problemas es muy importante estudiar atentamente el punto de instalación y la orientación.

Fotografía Flickr/Jim

Fotografía Flickr/Jim

Los sensores con tecnología de infrarrojos deben estar a la vista para funcionar correctamente. Actúan detectando una variación de temperatura rápida y localizada respecto a la temperatura ambiente, y se basan en el principio de que la temperatura corporal de un posible intruso es diferente a la temperatura ambiental.

Sin embargo, pueden ser eludidos cubriéndose con una pantalla para impedir la propagación del calor corporal. En algunos casos puede ser suficiente utilizar un amplio paraguas a modo de pantalla.

Además, los sensores de baja calidad detectan con dificultad las pequeñas diferencias de temperatura. Esto puede ser un problema sobre todo en verano, en especial en un lugar cerrado y expuesto al sol, cuando en determinados momentos del día las temperaturas pueden alcanzar 36 °C, que es la temperatura del cuerpo humano. En una situación como esta, un sensor de baja calidad podría no detectar la diferencia entre la temperatura ambiente y la del intruso. Un buen sensor debe ser capaz de detectar variaciones de temperatura del orden de 1 °C o 2 °C.

Incluso en invierno los sensores de infrarrojos pueden generar falsas alarmas, por ejemplo detectando como anómala la diferencia de temperatura entre el ambiente calentado y una corriente de aire frío que viene del exterior.

Los sensores de doble tecnología son interesantes porque utilizan tanto el radar como los infrarrojos y, si se combinan bien las ventajas de los dos sistemas, pueden reducir en gran medida la posibilidad de falsas alarmas.

Los sensores de doble tecnología son de dos tipos: los que generan la señal de alarma solo si ambos sistemas (radar e infrarrojos) se disparan simultáneamente (funcionamiento AND), lo que reduce considerablemente las falsas alarmas; y los que pueden generar la señal de alarma solo si uno de los dos sistemas se dispara (funcionamiento OR).

Dichos sensores, no obstante sean iguales a la vista, pueden ser activados en entornos diferentes solo como infrarrojos o solo como radar.

Fotografía Flickr/DeBoltInteractive

Fotografía Flickr/DeBoltInteractive

A la luz de lo anteriormente expuesto parece bastante evidente que, también en la elección de los sensores, no existe una única solución siempre válida independientemente del lugar de instalación; de hecho, emerge claramente que solo un atento estudio previo de los ambientes y de los accesos del lugar donde se desea instalar la alarma permite elegir los productos más adecuados y su mejor aplicación.

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