Candados y candados. Entre historia, creencias y tradiciones: los «candados del amor».

El Día de San Valentín, ocasión en la que se celebra la fiesta de los enamorados en gran parte del mundo, ya está aquí.
Su origen se remonta a los antiguos romanos, mientras que el aniversario, tal y como hoy lo conocemos (con una connotación más comercial), se popularizó principalmente en el siglo pasado a escala mundial. Cada país tiene unas costumbres diferentes para celebrar el día de San Valentín, pero el tema recurrente siempre es el amor.
Para la ocasión, os vamos a hablar de nuestras cerraduras de una manera inusual: no en términos de seguridad, sino en el sentido más «romántico» del producto.

De hecho, el candado es un práctico sistema de cierre portátil que, además de ser utilizado desde hace más de 2000 años como una herramienta de seguridad, a lo largo de su historia también se ha asociado con el concepto de fidelidad y de eternidad.
En los últimos años se ha extendido la creencia de que si una pareja engancha un candado en la superficie de un puente o de una farola cercana y luego tira la llave al río, no se separarán hasta que se encuentre la llave y su amor podría ser eterno.

Esta leyenda parece ser que se originó hace más de cincuenta años en Italia cuando los cadetes de la Escuela de Sanidad de Costa San Giorgio, al dejar la escuela, enganchaban el candado de su taquilla en una barra metálica del Ponte Vecchio de Florencia. Con el paso del tiempo, esta moda se ha extendido cada vez más y el número de candados del amor ha ido aumentando hasta convertirse en un fenómeno internacional. Hoy en día, la costumbre de dejar un candado enganchado en los puentes se ha extendido en muchas localidades. En Italia, la tradición de los candados del amor se popularizó en el Ponte Milvio de Roma gracias a la película y al libro de Federico Moccia Ho voglia di te, así como a la homónima canción popular de Tiziano Ferro, que han convertido a los candados en un símbolo de amor eterno, sobre todo en el imaginario juvenil (¡y no tan juvenil!).

Esta costumbre se extendió a otras ciudades italianas como Nápoles, Verona y Milán llegando, como hemos dicho, incluso al extranjero.

En China, por ejemplo, no son los puentes los que se toman al asalto, sino la Gran Muralla.

Viro, que siempre se ha dedicado a la fabricación de candados para proporcionar protección y seguridad, también propone la posibilidad de personalizar sus productos con inscripciones o logotipos según los gustos y preferencias del cliente, para satisfacer así el gran número de peticiones recibidas.

¡Quién sabe si en ocasión del Día de San Valentín alguien quiere regalar un candado resistente y, al mismo tiempo, único!

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