Los robos en la época de las redes sociales

En los últimos años el uso de las redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter en primera línea) ha aumentado de forma exponencial y, hoy, las redes sociales forman parte de nuestra vida cotidiana. Solo el año pasado el número de usuarios activos en las redes sociales aumentó en 219 millones de unidades (+ 10 %).
Sin embargo, el uso de la tecnología puede traer consigo consecuencias negativas si no se realiza de modo adecuado. En este artículo veremos cómo un uso inadecuado de las redes sociales puede ser peligroso para la seguridad.

¿Quién no ha compartido nunca con su red de amigos unas cuantas fotografías de unas vacaciones en el extranjero? Después de todo, las redes sociales se prestan perfectamente a este tipo de función. ¡Pero hay que prestar atención a la privacidad! La privacidad debe entenderse no solo como una serie de informaciones relacionadas con el ámbito privado de los individuos, sino también como confidencialidad, teniendo en cuenta el riesgo que puede derivarse de la información que transmitimos.

Hoy en día acceder a información detallada sobre una persona en concreto es un juego de niños, en especial gracias a Internet, lo que no siempre es ventajoso para la propia confidencialidad. El riesgo (que a menudo se presenta en primera persona cuando ponemos nuestros datos a merced de la web) es revelar información privada sin ser conscientes de las consecuencias que este gesto, aparentemente inofensivo, puede comportar. Lamentablemente también los ladrones profesionales utilizan estos canales tecnológicos para obtener datos sobre sus “objetivos”. Las herramientas en línea disponibles son muchas y, además de las redes sociales, los maleantes consultan otros servicios (muy útiles cuando se utilizan con fines privados o comerciales), como Google Streetview. Gracias a esta prestación, un ladrón puede estudiar la conformación de las casas, de la calle y del barrio para preparar sus “golpes”.

Otra información útil para propósitos malintencionados se puede obtener de nuestros perfiles sociales cuando:

  • Compartimos fotografías de nuestros bienes y de nuestra casa. Publicando imágenes de una parte de nuestra casa o de algunos de los bienes que tenemos, ayudamos involuntariamente a los potenciales maleantes. De hecho, al publicarlas se corre el riesgo de proporcionarles la distribución de las habitaciones, los tipos de barreras que pueden encontrarse (por ejemplo, en las fotografías podría verse el tipo de puerta o de verja usada, si hay o no sensores de alarma, etc.) y las imágenes de objetos que podrían interesarles. En casos como estos, los ladrones que quisieran llevar a cabo el golpe sabrían qué objetos de valor robar y dónde encontrarlos.
  • Nos registramos a través de un check-in (en Facebook, Foursquare o Instagram) en un determinado lugar. Por ejemplo: “Mario Rossi se registró en tal lugar, Italia”, privacidad de la publicación: público (imagen). A través de GPS del teléfono se puede localizar la ubicación exacta de dónde estamos, con un margen de error inferior a 100 metros. Un potencial ladrón puede tener una idea de dónde estamos, y por tanto de nuestros horarios o hábitos, simplemente viendo nuestro perfil público en las redes sociales. En nuestro ejemplo, si Mario Rossi se registra “en el gimnasio” cada lunes por la noche para mostrar a sus amigos que es una persona deportiva, es posible que, en efecto, todos los lunes por la noche esté fuera de casa, por lo que para un ladrón ese sería el día “indicado” para “visitar” su casa.
  • Publicamos estados en los que indicamos que estamos lejos de casa. Tal vez por vacaciones o por trabajo, durante un largo periodo. Si, además, indicamos las fechas exactas de nuestra ausencia, ponemos aún más en riesgo nuestra seguridad.

¿Qué precauciones tenemos que tomar para no encontrarnos con una desagradable sorpresa a la vuelta?

Con este artículo no os estamos invitando a que dejéis de usar las redes sociales, sino a que hagáis un uso consciente de las mismas. El consejo más útil que podemos ofreceos es que prestéis siempre mucha atención a la configuración de la privacidad, evitando hacer pública toda información que, de alguna manera, pueda ayudar a los ladrones en su “trabajo”.

Como siempre repetimos, es fundamental disponer de los mejores sistemas de protección (ya sean electrónicos o mecánicos) para proteger nuestros bienes.
Del mismo modo, es mejor no exponerse a riesgos aún mayores simplemente por una banal acción como publicar una entrada en las redes sociales.

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