¿Me he dejado la puerta abierta? No, ¡tengo un cierrapuerta!

Hoy hablamos de un producto que, aunque no sea exactamente de seguridad, desempeña un papel de protección importante: el cierrapuerta.
Su función, como su mismo nombre indica, es cerrar las puertas después de que pase alguien, pero este no es su único cometido. Veamos en detalle cómo se utiliza el cierrapuerta.

La comodidad del producto es obvia, aunque a menudo no se tiene en cuenta que puede ser un excelente colaborador de los sistemas de seguridad ya presentes. Así es, si debido a las prisas, a un despiste o por cualquier otro motivo nos dejamos la puerta, el portón o la cancela de casa abiertos, un cierrapuerta instantáneo bien instalado podría reducir los daños. Aunque no esté cerrada con llave, si la puerta no tiene una manilla externa conseguiríamos igualmente una buena protección.

Los cierrapuertas de calidad, como todos los modelos Viro (serie 128, 118 y 116), disponen de dos ajustes diferentes: la velocidad de cierre y la fuerza del golpe final, que sirve para vencer la resistencia del pestillo de la cerradura en el momento del cierre.
La fuerza de cierre del cierrapuerta debe elegirse dependiendo del tipo de puerta en el que debe instalarse y del uso específico, es decir, deberá calibrarse en función del tamaño y del peso de la hoja que ha de cerrar. A este propósito cabe recordar que no todos los modelos comerciales están disponibles en versión multifuerza, mientras que la mayoría de los cierrapuerta Viro lo son. Así pues, antes de comprar un producto hay que asegurarse de que la fuerza de cierre sea la adecuada, dado que es fundamental para el correcto funcionamiento del sistema, o mejor aún, que el cierrapuerta sea ajustable.

Los cierrapuertas Viro tienen 2 válvulas de ajuste: una para la velocidad de cierre y otra para la fuerza del golpe final.

Los cierrapuertas Viro tienen 2 válvulas de ajuste: una para la velocidad de cierre y otra para la fuerza del golpe final.

¿Y si algunas veces necesitamos que la puerta se mantenga abierta?
También en este caso un cierrapuerta puede ser útil.
Aunque el cierrapuerta se haya creado para la función arriba indicada, en ocasiones podría darse la situación inversa, por ejemplo si deben pasar flujos de personas o se han de transportar objetos voluminosos. En estos casos es cómodo que el acceso quede libre y con la hoja abierta, aunque sea por poco tiempo.

Por esto es importante que el cierrapuerta esté provisto de un mecanismo de bloqueo, y mejor aún si el ángulo de apertura es ajustable por el usuario con el cierrapuerta ya instalado, para facilitar el paso en las situaciones antes mencionadas.

Los cierrapuertas de la serie Viro 128 y 118 permiten bloquear la puerta en cualquier ángulo de apertura.

Los cierrapuertas de la serie Viro 128 y 118 permiten bloquear la puerta en cualquier ángulo de apertura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


siete − 2 =