Pinceladas sobre la seguridad: que salve su bici… ¡quien pueda!

Nosotros, el equipo del Club Seguridad Viro, a menudo nos encontramos con situaciones curiosas relacionadas con la forma en la que los usuarios utilizan los productos de seguridad, como lo demuestran las fotografías que nos enviáis vosotros, nuestros lectores.
Recientemente nos ha llegado esta fotografía de Padua (Italia), donde las precauciones nunca parecen ser suficientes para los ciclistas urbanos.

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¿No veis nada de “extraño” en esta imagen?

Podemos ver hasta 5 candados que sujetan la bicicleta al soporte.

El problema del robo de bicicletas es muy importante y ampliamente conocido en diferentes ciudades.
De hecho, paseando por la web encontramos artículos de prensa dedicados completamente a este tema, sitios web para informar de robos y avistamientos, pero también iniciativas como precisamente la del ayuntamiento de Padua, que ofrece la posibilidad a los estudiantes de grabar su número de identificación fiscal en el chasis de su bicicleta.

Nuestra iniciativa es resumir para vosotros las 3 reglas de oro para proteger del modo más seguro vuestra bicicleta.

  1. La primera regla es anclar la bicicleta con un antirrobo (cable, cadena o arco rígido) a un punto fijo.Puede parecer trivial, pero si no hay un punto fijo (como, por ejemplo, un poste, un soporte para bicicletas o una argolla en la pared), y a esto le sumamos el poco tiempo a disposición para buscar uno, al final sucede que solo se unen la rueda y el chasis: es casi como activar la alarma electrónica en casa y luego dejar la puerta abierta. Entonces robar la bicicleta se convierte en un juego de niños, es suficiente levantarla y llevársela a mano, para luego retirar el antirrobo tranquilamente en otro lugar.


    También tenemos que acordarnos de elegir puntos de anclaje que sean fijos de verdad: atención a los postes bajos, de los cuales se puede extraer una cadena unida solo al chasis, y evitemos también los que solo están hincados en el suelo y no tienen una base cementada (como, por ejemplo, postes de carteles), dado que pueden levantarse y extraerse fácilmente.

  2. El método más práctico y utilizado para atar una bicicleta es, sin lugar a dudas, el cable trenzado: ligero, barato y sobre todo funcional, gracias a su flexibilidad para anclar diferentes partes del vehículo a un punto fijo.
    La flexibilidad de los cables trenzados como los Viro Hawaii debe usarse para atar a un punto fijo el conjunto chasis y ruedas.

    La flexibilidad de los cables trenzados como los Viro Hawaii debe usarse para atar a un punto fijo el conjunto chasis y ruedas.

    Pero hay que prestar atención a que el material sea realmente resistente al corte. Siempre es aconsejable que el producto sea de acero y que el diámetro sea el adecuado (mínimo 8 mm), para evitar que sea fácil de cortar con unas cizallas o un alicate. También la cerradura debe elegirse con cuidado, porque si la cerradura es de mala calidad un ladrón no necesitará unas cizallas para cortarla, sino que solo tendrá que tirar con fuerza, o con la ayuda de una palanca, los dos extremos del cable para forzarla. Elegir un buen antirrobo, aunque no sea inviolable al cien por cien, siempre es una idea acertada: desalienta a los ladrones menos equipados y, si se utiliza correctamente, no será necesario comprar otros antirrobos.
    Las cadenas con candado, por ejemplo, son una buena solución: pese a ser más voluminosas y pesadas que un cable trenzado, proporcionan una mejor resistencia al corte y al descerrajamiento.

  3. Este tercer punto está relacionado con el anterior: para obstaculizar a los maleantes provistos de cizallas o alicates, es conveniente que el cable del candado siempre esté levantado del suelo.

    Si el cable o la cadena toca el suelo, es posible apoyar en el suelo la cabeza y un brazo de la cizalla, cargando todo el peso y la fuerza sobre el otro brazo de la herramienta. Así se aprovecha el efecto palanca, y se aplica una fuerza mucho mayor que la ejercida si se tuvieran que apretar los dos brazos de la herramienta con ambas manos.

Conclusiones

Un último consejo para aumentar aún más el nivel de seguridad de vuestra bicicleta aparcada en la calle es utilizar, si es posible, dos sistemas diferentes para atarla. Por ejemplo: un candado en U y un candado con cadena, un cable y una cadena, etc.
La combinación de dos antirrobos diferentes requiere a los maleantes diferentes habilidades y herramientas, y forzar ambos es más complicado, sobre todo para los ladrones improvisados.
Sin embargo, creemos que el tiempo necesario para desatar demasiados candados, como los que vemos en la fotografía tomada en Padua, podría quitarnos las ganas de desplazarnos en bicicleta. Es mejor poner solo uno, pero de calidad y bien utilizado.

Ver los antirrobos para bicicletas Viro

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