Puertas de seguridad: ¿cuántos tipos hay?

En el último artículo citamos pequeñas medidas que se pueden tomar en la puerta de entrada para asegurarse de que nuestra casa no corre riesgos innecesarios.

Hemos visto que para ser de calidad una puerta debe resistir los intentos de ser aplastada, desquiciada, arrancada y cortada. En la última década se ha desarrollado mucho el mercado de las llamadas puertas de seguridad.

¿Cuáles son las características que debe tener una puerta para ser considerada de seguridad?

Una auténtica puerta de seguridad también se denomina acorazada, y debe estar formada por materiales muy resistentes que le confieren características contra el descerrajamiento. Una puerta de seguridad de calidad internamente es de chapa de acero y, si se ha realizado de manera artesanal, puede alcanzar los 3-4 mm de grosor, mientras que el exterior está revestido de madera u otros materiales con función estética. Obviamente, cuanto mayor es el espesor de la chapa y mejor es la calidad de los elementos con los que se ha fabricado, mayor es la resistencia a los ataques desde el exterior.

Con clase se nace: las normativas europeas

Las puertas de seguridad están certificadas con arreglo a 4 normativas europeas (UNI

ENV 1 627, 1 628, 1 629, 1 630) que las dividen en 6 clases de seguridad.

Estas se diferencian (por orden creciente) según el tipo de herramienta que un potencial maleante podría utilizar para introducirse.

  1. Resiste solo a la fuerza física de quienes intentan abrirla.
  2. Resiste a los ataques externos con herramientas sencillas, tales como destornilladores, alicates, etc.
  3. Resiste a los ataques con un pie de cabra.
  4. Resiste a los ataques con cinceles, martillos, hachas, sierras de mano, taladros eléctricos, cizallas, etc.
  5. Resiste a los ataques con taladros potentes y otras herramientas eléctricas como sierras o amoladoras, etc.
  6. Resiste a los ataques de un experto ladrón que también utiliza herramientas eléctricas de alta potencia.

Cada tipo de puerta que debe clasificarse se somete a ensayos de resistencia, tras los cuales se emite el certificado de la clase a la que pertenece.

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La instalación

Para que la protección sea máxima, todo el “sistema puerta” debe ser instalado por un profesional del sector. Una instalación efectiva es aquella que hace que sea difícil arrancar el marco de la puerta, el cual debe estar fijado a la pared en numerosos puntos y con anclajes suficientemente largos.

De hecho, un ladrón no se preocupa por encontrar una manera de abrir una puerta barata: ya sabe que puede romperla directamente por los marcos.

Si la puerta es de doble paleta, debe ser de nueva concepción, es decir, capaz de resistir a los ataques con la llamada “ganzúa búlgara” y que los puntos de cierre conectados a la cerradura sean por lo menos de 8 a 11.

Cómo elegir la puerta más adecuada para cada exigencia

La pregunta que ahora surge es: “¿cómo puedo orientarme para estar seguro de comprar una puerta de seguridad que satisfaga mis necesidades?”.

Lamentablemente no hay una respuesta exhaustiva. Cada comprador debe “hacer cuatro números” y pensar en cuánto está dispuesto a invertir. Los cerrajeros expertos aconsejan elegir siempre una puerta que tenga como mínimo la tercera clase de resistencia, para un apartamento normal. En cuanto a los requisitos de seguridad especiales, como quien tienen una casa, una joyería (etc.), se aconseja una clase superior, como la 5 o la 6.

También hay cerraduras motorizadas, que garantizan el cierre automático cada vez que se cruza la puerta (¡especialmente útil para los más distraídos!) y que, por tanto, ofrecen mayor seguridad, tanto para quienes ya están en casa y es probable que se olviden de cerrar la puerta, como cuando se sale a toda prisa de casa.

Por supuesto, al igual que no es aconsejable utilizar cilindros con pomo en la puerta principal, también si se usan cerraduras motorizadas es importante que el sistema de apertura no pueda desbloquearse desde el interior pulsando un botón al alcance de cualquier persona. En efecto, un ladrón que hubiera entrado en la casa por un acceso secundario (una ventana, un balcón, etc.) podría abrir la puerta principal y salir tranquilamente con los bienes robados, siendo confundido por un conocido de los propietarios; en cambio, si está obligado a salir por el mismo acceso por el que ha entrado, puede ser reconocido como alguien que está cometiendo un delito.

Conclusiones

“Más vale prevenir que curar”, se suele decir. Reiteramos, convencidos, que invertir en la seguridad siempre es una excelente opción para luego no correr el riesgo de tener que pagar mucho más (tanto en el sentido económico como en el psicológico).

No importa qué tan efectiva sea una alarma electrónica, nunca será suficiente sin la seguridad que proporcionan las puertas y ventanas de calidad, equipadas con las cerraduras adecuadas y aptas para las propias necesidades.

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