¿Robos en el gimnasio o en la piscina? Cómo prevenirlos

Después de las vacaciones de verano, al regresar a la ciudad se reanuda la rutina: trabajo, compromisos, gimnasio, piscina…
Ya ha pasado el tiempo de las sombrillas, de las playas y de los bolsos que hay que proteger, pero en su lugar nos encontramos con las precauciones que se han de tomar para proteger los objetos de valor mientras entrenamos en el gimnasio o en la piscina.

Aunque pueda parecer poco probable que un robo se lleve a cabo en un lugar abarrotado y con vídeo vigilancia, lamentablemente esta eventualidad existe. Como se lee con frecuencia en los periódicos locales, los ladrones actúan con conciencia y método, saben cómo estudiar los hábitos (y los bienes de valor) para ir “a tiro seguro”.

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A menudo los maleantes ponen en su punto de mira el aparcamiento de los gimnasios, porque están casi seguros de que podrán conseguir copiosos botines.
Para evitar que un entrenamiento pase de ser una actividad saludable a una mala aventura, tenemos que prestar atención a varios factores.

  1. Si es posible, no hay que dejar los objetos de valor en el coche. El error clásico que todos, al menos una vez en la vida, hemos cometido, es utilizar el maletero del coche para guardar objetos de valor. Incluso podemos convencernos de que sirve como caja fuerte y que nadie sabe lo que contiene, pero la verdad es que, el que ha hecho del robo su profesión, sabe dónde buscar.
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  2. Llevarse los objetos de valor consigo. Aunque a veces no sea posible, como cuando se va a la piscina, y otras pueda ser incómodo llevar varios objetos de un coche a otro o de una parte a otra del gimnasio, el método más eficaz para evitar los robos es no perder de vista los bienes. Pero este consejo solo es útil si se “viaja ligero“: retamos a cualquiera a que lleve encima un ordenador o un casco cuando va a entrenar. Además de incómodo, también sería una falta de respeto hacia los otros usuarios del gimnasio o de la piscina.
  3. Si no se puede ir al gimnasio solo con pocos objetos de pequeño tamaño (por ejemplo, solo las llaves y el móvil), tal vez porque se va directamente desde el trabajo o se va a la piscina, la solución más inmediata es la de colocar todo en una taquilla (que cada gimnasio/piscina pone a disposición), siempre y cuando esté debidamente cerrado con un candado, a ser posible “no micro” (es decir, con cuerpo de al menos 30 mm de base), y mejor si tiene combinación, para no tener que llevar la llave consigo.

Además, la dirección de los gimnasios en la mayoría de los casos no se hace responsable de los posibles robos, por lo que es conveniente prestar mucha atención y no descartar que un evento de este tipo pueda suceder de verdad.

Mira los candados Viro que se pueden utilizar en estas situaciones:

Candado rectangular Fai by Viro con cobertura de protección

Candados de latón con combinación variable

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