Comprar un candado que cuesta más que la bicicleta: ¿absurdidad o sabia elección?

Comprar un candado que cuesta más que la bicicleta: ¿absurdidad o sabia elección?

Se pueden ver en la ciudad durante las horas punta: jóvenes modernos y profesionales elegantes que pedalean en bicicletas viejas, destartaladas y medio oxidadas. Probablemente estarían más contentos si utilizaran bicicletas mejores, pero de esta manera esperan poder evitar una de las plagas más molestas que aflige a los ciclistas urbanos: el robo de la bicicleta. Es un riesgo que tiende peligrosamente a transformarse en certeza, y mucho más si se está obligado a dejar la bicicleta estacionada durante mucho tiempo, tal vez incluso de noche, en lugares de alto riesgo como las calles y las estaciones. Por esto quien no tiene otra alternativa está obligado, muy a su pesar, a utilizar una bicicleta de poco valor. La esperanza es que los ladrones dirijan su atención a otra bicicleta más apetecible. La certeza es que, aunque robaran la bicicleta destartalada, el daño sería reducido.El problema es que después de haber gastado poco por la bicicleta es natural pensar que también hay que gastar poco por el candado. Parece un razonamiento lógico, pero de esta manera se termina comprando un producto de mala calidad, que no puede proteger lo más mínimo la bicicleta, y la probabilidad de robo aumenta drásticamente. El escaso valor de la bicicleta, por sí solo, no es un disuasivo suficiente. Si se puede robar en pocos segundos, también una bicicleta que puede revenderse aunque sólo sea por 10 ó 20 euros se convierte en un buen negocio para los ladrones. El robo de una bicicleta, incluso de reducido valor económico, es un gran problema para quien la necesita para ir al trabajo o al colegio y, además de los inconvenientes que crea, obliga a comprar otro vehículo y otro antirrobo, en una secuencia que lamentablemente puede no tener fin y por un coste total que, con el tiempo, se convierte en importante.
Si calculamos cuánto nos puede costar en términos de tiempo y de dinero los robos reiterados, veremos que está justificado comprar un antirrobo mecánico de buena calidad. Un buen antirrobo mecánico, aunque no sea inviolable, por lo general es capaz de disuadir a los ladrones poco equipados que normalmente prefieren robar vehículos económicos. Por esto es una buena inversión. Aunque sea más caro que el vehículo que debe proteger, es menos costoso que tener que volver a comprar repetidamente la bicicleta y el candado, teniendo en cuenta también las molestias que ello conlleva.
Y tú, ¿alguna vez has comprado un candado que valía más que la bicicleta? ¡Dínoslo en los comentarios!
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