¿Cuál es la cerradura más efectiva para tu caja fuerte? ¿De llave, de combinación electrónica, de combinación mecánica o biométrica?

Al elegir un sistema de cierre para nuestra caja fuerte, tenemos que tener en cuenta que una cerradura no solo debe resistir a cualquier ataque, sino que también ha de permitir una gestión cómoda y segura de los accesos en el día a día. Incluso la mejor cerradura es inútil si un posible ladrón puede obtener fácilmente las llaves que la abren.
Precisamente, la eficacia y la seguridad en la gestión diaria de las llaves son los factores que diferencian sustancialmente los distintos tipos de cerraduras. Veamos por qué.

Cerradura con llave

La cerradura con llave tiene la ventaja de ser simple y, por lo general, menos cara. Sin embargo, presenta una importante cuestión de seguridad: la gestión de la llave. El primer error es dejar la llave cerca de la caja fuerte. Los ladrones podrían encontrarla y usarla para abrir la caja fuerte con total comodidad. Suponiendo que en la casa existiera un lugar seguro al cual los ladrones no pudieran acceder de ningún modo, ¡tanto valdría utilizarlo directamente para guardar los bienes! Así pues, ocultar las llaves es complicado, también debido al hecho de que las llaves de una caja fuerte son fáciles de reconocer. Una alternativa sería llevar las llaves siempre consigo. Pero esta solución, además de ser incómoda, comporta varios riesgos: que se pierdan, que las roben o que hagan una copia. La única solución realmente segura sería guardar las llaves en un sitio diferente al de instalación de la caja fuerte (por ejemplo, en casa de un familiar). Esta solución también es incómoda, porque cada vez que quisiéramos usar la caja fuerte tendríamos que ir a buscar la llave y luego devolverla a su sitio.

La cerradura de llave es el cierre más sencillo, pero comporta el problema de tener que guardar la llave.

La cerradura de llave es el cierre más sencillo, pero comporta el problema de tener que guardar la llave.

Cerradura con combinación electrónica

La cerradura de combinación electrónica soluciona estos problemas de raíz, puesto que no necesita una llave. Hay cajas fuertes electrónicas que no requieren ninguna llave, por lo que no plantean problemas de gestión de la misma, mientras que otras tienen una llave de emergencia para abrir la puerta en caso de avería de la electrónica o si se olvida el código. Esta llave es menos difícil de gestionar ya que, como solo se utiliza en casos de emergencia, se puede guardar más fácilmente en un lugar diferente al de instalación de la caja fuerte.

La cerradura con combinación electrónica combina la comodidad de no tener que esconder la llave con la seguridad dada por el altísimo número de combinaciones posibles.

La cerradura con combinación electrónica combina la comodidad de no tener que esconder la llave con la seguridad dada por el altísimo número de combinaciones posibles.

Cerradura con combinación mecánica

Las mismas consideraciones que hemos hecho anteriormente para el cierre de combinación electrónica son válidas para el cierre de combinación mecánica. Con respecto a la solución electrónica, la mecánica presenta un mínimo riesgo de avería, aunque, como contrapartida, permite un número más limitado de combinaciones.

Las cerraduras con combinación mecánica tampoco presentan el problema de la llave, pero respecto a las electrónicas disponen de un número mucho más limitado de combinaciones.

Las cerraduras con combinación mecánica tampoco presentan el problema de la llave, pero respecto a las electrónicas disponen de un número mucho más limitado de combinaciones.

Cerradura con apertura biométrica

Las cerraduras de combinación (tanto electrónica como mecánica), aunque solucionan hábilmente el problema de gestión de las llaves, presentan otro inconveniente potencial: el riesgo de olvidar el códigoLas cerraduras biométricas solucionan este problema, ya que permiten el acceso mediante la lectura de una característica física unívoca de cada persona. Por ejemplo, el reconocimiento facial, la lectura de la retina o de las huellas dactilares, siendo este último el sistema más utilizado en el ámbito doméstico. La huella dactilar es práctica y segura porque es única, no duplicable, no se puede perder y siempre está, literalmente, «al alcance de la mano».

Los sistemas de lectura más recientes, que funcionan pasando la yema del dedo, reconocen correctamente la huella incluso si los dedos presentan pequeñas abrasiones. Por lo general, las cajas fuertes de este tipo pueden memorizar numerosas huellas dactilares, por lo que pueden ser usadas por diferentes personas y en contextos distintos, como empresas y oficinas.

Como siempre, la seguridad es la suma de muchos factores como, por ejemplo, nuestro comportamiento. Por esto, antes de elegir un modelo de caja fuerte es mejor reflexionar sobre cómo queremos gestionar las llaves o los códigos de acceso. Si tenemos una buena memoria los modelos de combinación son una excelente solución. Si disponemos de un lugar realmente seguro (no la típica maceta) para guardar las llaves, un cierre de llave puede ser una buena opción. Si no queremos preocuparnos por cómo ocultar las llaves o recordar el código, los modelos con lector de huellas dactilares están pensados para nosotros.
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