«Total, si quieren robar, van a entrar igual» ¿verdadero o falso? – Parte 2

Para tratar de responder a la pregunta que nos planteamos en el título, terminábamos nuestro último artículo con una constatación: si se da una combinación especial de factores, toda defensa puede ser inútil. Hoy veremos qué contramedidas se pueden tomar para evitar que esto ocurra. Los sistemas de seguridad, junto con una buena instalación y la dosis correcta de privacidad de los usuarios (que deben procurar no compartir información sensible), sirven para aumentar la complejidad de las operaciones necesarias para neutralizarlos.

Cuantas menos personas estén al corriente de qué bienes de valor se guardan en un lugar, mejor es. Esta es la razón por la que es preferible no instalar las cajas fuertes mientras se realizan las obras, así como también es muy aconsejable usar llaves con perfiles de duplicación controlada.
Cuantas más herramientas complejas se necesiten para forzar las defensas mecánicas, más se reduce el número de ladrones que pueden obtener, transportar y utilizar dichas herramientas.

De la misma forma, cuanto menos tiempo se conceda a los criminales para actuar sin ser molestados, mayor es la probabilidad de que desistan antes de poder perpetrar el robo. Por ejemplo, las alarmas perimetrales conectadas a marcadores de teléfono que avisan en tiempo real, así como los sensores de vibración instalados en los accesos o en los bienes que se quiere proteger (por ejemplo en las puertas de seguridad y en las cajas fuertes), ayudan a reducir drásticamente el tiempo que los ladrones tienen a su disposición para actuar sin ser detectados.

No es casualidad que muchas de las pruebas previstas por las normas que certifican el grado de resistencia de los productos de seguridad se basen en puntuaciones relacionadas directamente con el tiempo de resistencia.
En un análisis superficial nos podría parecer que tres, cinco o quince minutos seguidos de resistencia sea un tiempo muy corto, como también pueden parecer fáciles las acrobacias que un trapecista (personaje de nuestro ejemplo inicial) hace de un trapecio a otro.
Pero si nos paramos un momento a pensar lo difícil que es escuchar un ruido como el de un martillo neumático, una amoladora flexible o una sirena durante tan solo 3 minutos seguidos sin que nos moleste sobremanera, nos damos cuenta de que 3 minutos de resistencia son un tiempo considerable en la ejecución de un robo, a no ser que los ladrones tengan la certeza de que, hagan lo que hagan, nadie vendrá a molestarles.
Lamentablemente, hay muchos artículos en el mercado (sobre todo los productos baratos de importación oriental) que de un producto de seguridad solo tienen la apariencia, pero que no son capaces de resistir ni tan siquiera unos pocos segundos.

Los dos vídeos siguientes son un ejemplo de ello:

En el primer caso es evidente que los electroimanes de estas llamadas «cajas fuertes» no están protegidos contra los impactos, aunque sean muy leves. Por lo tanto, podríamos decir que son «cajas débiles».
En el segundo caso se ve claramente que este cable trenzado está formado por hilos de hierro que no han recibido ningún tratamiento de endurecimiento, por lo que se puede cortar con mucha facilidad y rapidez incluso con unas cizallas pequeñas. Por lo tanto, no proporciona una protección real a las bicicletas.

En el próximo artículo veremos qué lógica seguir para elegir las mejores herramientas de protección en función de los bienes que queremos proteger.

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